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Soy José Almagro,
triatleta, duatleta, entrenador personal.

Me llamo Jose Almagro, vivo en Las Rozas, nací en Madrid en 1980 y desde los 7 años empecé a competir en bicicleta, primero en BMX, más tarde en BTT y desde los 18 años en carretera, donde llegué a ser profesional en las temporadas 2005 y 2006 con el Equipo Relax Fuenlabrada...

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TRIATLÓN CROSS TRES CANTOS 2010. LA PRIMERA Y, POR AHORA, LA ÚNICA VEZ.



Un compañero mío en el equipo Relax, ya veterano, Nacor Burgos, siempre decía que lo bonito del ciclismo es que con el paso de los años te acabas acordando de las cosas buenas y se te van olvidando lo momentos malos. Yo sólo espero que con el triatlón ocurra lo mismo.

Ayer tuvo lugar en Tres Cantos mi debut en triatlón, hace dos semanas decidí que correría esta prueba por una única razón, sumar puntos para la Copa de Madrid de Triatlón y Duatlón, en la cual a fecha de hoy voy primero y para la que ya he sumado las 5 puntuaciones necesarias.


Mi preparación en el medio acuático ha sido escasa, 8 días de piscina de entre 1000 y 1250 metros cada día y poco más.


¡¡¡Que mala pinta!!!

Ayer, antes de la salida, gente experimentada como Jordi Giménez me decía, “tú ponte a un lado, que si no lo vas a pasar mal con las hostias”. El caso es que no logré colocarme en un lado de la salida sino en el mismo centro. Se dio el bocinazo y directamente dejé que la “manada” se fuera unos metros para yo coger mi ritmo, primeros 100m y todo iba bien, a los 150m veo que incluso voy adelantando a algún otro nadador, mejor, pero de repente, al llegar a la primera boya, me veo de nuevo inmerso en el grupo y aquello en vez de parecer una carrera de triatlón parecía una lucha de supervivencia a base de empujones y ahogadillas. Pegué dos o tres tragos grandes de agua (que no estaba precisamente limpia), me agobié y perdí todo el ritmo. A pesar de ello, la primera vuelta de las dos de natación que había que dar la terminé decentemente, pero al comenzar la segunda, el oleaje causado por los demás nadadores, las gafas totalmente empañadas, la falta de oxígeno, el agobio del neopreno, etc. hicieron que empezase a sentir miedo. Sí, he dicho miedo, empecé a notar una situación total de indefensión y de pánico en medio del lago, sin ver nada, sin ningún sitio a donde agarrarme y con una más que notable deuda de oxígeno, así que acabé nadando los últimos 400m a espalda (aunque según mi padre que estaba por allí, me desorienté tanto que al menos nadé 100m más) y pensando en cada brazada en si levantar la mano y pedir rescate a la zodiac.

Mi bici era la única que quedaba en la zona de transición al salir del agua.
Preferí perder 10'' más y ponerme calcetines para hacer cómodo el resto de la prueba


Al final, llegué, salí del agua en el puesto 101 a 5’30’’ del primero y llegué a la T1. Me quité el neopreno, me puse la indumentaria de bici (incluidos calcetines) y me lancé a remontar todo lo que pude en los 15Km de btt que quedaban por delante. A partir de aquí la carrera me resultó divertidísima, con unas sensaciones muy buenas en bici y adelantando sin parar. Casi sin darme cuenta llegué a la T2 y ya me dijeron que iba entre los 20 primeros aunque a más de 2 minutos de la cabeza de carrera.

Iniciando la carrera a pie

Colgué mi bici, me puse mis zapatillas de correr y me lancé a por el último 5000 con esperanzas de seguir remontando, y así fue, poco a poco iba dando alcance a gente (entre ellos Guillermo Bogas que aunque para mí era el máximo favorito ayer no tuvo su día: ánimo Guille, ya verás como todo llega) y me iba motivando. Al final, puesto 7º en meta que me deja encantado para ser mi primer triatlón y porque suman unos puntos preciosos para la Copa de Madrid.


Llegando a meta y colocándome el dorsal visible.

La carrera fue ganada por Gabriel Facy, por delante de Rafa Madrid y de Luis Miguel Sánchez Rosado.
En chicas, Nuria Blanco se impuso a Esther Barquero y a Cristina Loring.

Volviendo al principio, lo que espero es que dentro de unos meses recuerde este triatlón por lo que disfruté corriendo y con la bici, por el resultado y con un buen sabor de boca porque si lo que prevalece es el recuerdo del ataque de miedo y pánico del agua, no sé si alguna vez volveré a hacer un triatlón.

MI PEQUEÑO HOMENAJE A "EL PANTA"



Marco Pantani nació en 1970 y falleció el 14 de febrero de 2004, hace ahora 6 años. No voy a comentar nada sobre las circunstancias de su muerte y tampoco sobre su trayectoria deportiva, que por todos es sabida. Tan solo, quiero hacerle mi pequeño homenaje contando una “batallita”:

En el año 2003, yo corría en el equipo Alcosto amateur (filial de Relax por aquel entonces) y mis compañeros habituales de entrenamiento eran Rafa Macarrón (que fue profesional con Spiuk-Extremadura y que entonces corría en el equipo Salamanca Patrimonio de la Humanidad) y Dani Clavero (que corría en el Mercatone de Marco Pantani).

Dani Clavero entrenando junto a Marco Pantani

En aquella época, Marco aún andaba recuperándose anímica y físicamente de su expulsión del Giro del año 1999 y Dani Clavero, su compañero, amigo y consejero se lo trajo a Las Rozas para retirarle de la persecución mediática que constantemente sufría en Italia. Para sorpresa de Rafa y mía, un día llegamos a recoger a Dani para entrenar y allí estaba el mismísimo Marco Pantani (nosotros alucinábamos). Recuerdo que salimos a tope y en la primera hora de entrenamiento en la que sólo tiraban Dani y Marco sacamos una media superior a los 35Km/h. De pronto, Dani se giró y dijo “Dice El Panta que paséis, que quiere ir un rato a rueda pero que no bajéis el ritmo”. Rafa y yo nos miramos, miramos a Dani y dijimos, “este tío está como una cabra”, pero claro, ¿qué íbamos a hacer dos humildes amateur ante semejante oportunidad de lucirnos delante de El Pirata?, pues tirar, tirar con dos cojones para complacer al mismísimo Marco Pantani.


No debimos hacerlo tan mal cuando a la semana siguiente, una mañana que estaba en el atasco yendo a la Universidad me llama Dani y me dice: “Jose, ¿puedes salir a entrenar esta mañana?, es que estoy malo con fiebre y no quiero que Marco entrene solo porque quiere hacer fondo y dice que sólo sale con alguien si eres tú". Alucinando, lógicamente hice pellas y me fui para casa, me vestí de ciclista, y me fui a recoger a El Panta (os podéis imaginar que para un amateur como yo, el hecho de “sacar a entrenar” a todo un Marco Pantani me parecía surrealista). Salimos de Las Rozas dirección Majadahonda, Villanueva del Pardillo, Valdemorillo, Zarzalejo, Puerto de la Cruz Verde, etc… A mitad del entrenamiento nos habíamos cruzado con una “grupeta” de amateur y profesionales del momento (no diré nombres, pero allí había gente de Paternina, de Kelme, de Super Froiz, del mismo Alcosto, etc.) que se habían dado la vuelta para entrenar junto a Marco. Estábamos subiendo el puerto de la Cruz Verde y todos los que iban junto con nosotros querían tener su minuto de gloria delante de El Pirata y alguno atacaba, otro respondía, otro se quedaba, etc. Y en estas, yo voy y pincho la rueda trasera.

Era un día malo, de viento, algo de lluvia y frío y todos siguieron para adelante como si de una competición se tratase, Pantani ni se había enterado y también siguió, así que allí me quedé, solo, en medio del puerto arreglando mi rueda y de repente, una mancha amarilla aparece a lo lejos y en un chapurreo hispano-italiano me dice, “¡eh!, haberme avisado” y se para junto a mí. Yo le dije, "Marco, sigue tú que te vas a quedar frío" y, lejos de eso, me dijo que no, me ayudó a arreglar el pinchazo manchándose las manos y criticó la actitud de los otros compañeros diciendo que eran gente “troppo convinti” y que no quería que viniesen más con nosotros.


Tras la reparación seguimos el entrenamiento y cuando llevábamos unas 4 horas paramos a tomarnos un bollo y una cocacola en El Escorial (vuelvo a repetir que para mí que tenía 22 años, todo aquello me parecía un poco increíble). Al atardecer, cuando llevábamos 6 horas de entrenamiento y más de 180Km dejé a Marco en la puerta de casa de Dani y, reventado pero contento me fui a la mía. Me duché y me puse a estudiar y a ponerme al día con lo que no había hecho en la Universidad cuando de pronto me suena el móvil, era Dani Clavero que me preguntaba:

- “Jose, ¿va todo bien?”
- “sí, claro, le respondí, ha ido todo bien y he dejado a El Panta en tu casa hace ya rato”
- “pues aquí no ha entrado”
- “¿Cómo?”
- “Sí, sí, que aquí no está…”

Al rato me llama y me dice, “oye, tranquilo, que ya está aquí, que decía que no había tenido buenas sensaciones entrenando y que se ha ido a una subida a hacer un test”. Yo me quedé alucinado, el tío se había metido más de 180Km conmigo y ¡¡luego se había ido al puerto de Galapagar a hacer un test!!

Aún hoy, 6 años después de su muerte y 7 años después de aquel día recuerdo cada momento de ese entrenamiento como si fuera ayer, compartir aquellas 6 horas codo con codo con El Panta supuso un antes y un después en mí, como persona y como deportista y desde aquí quiero aprovechar para rendirle mi pequeño y humilde homenaje a un grandísimo ciclista y una mejor persona.


Descansa En Paz Marco.

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