josé almagro

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26 de septiembre de 2018

CHALLENGE MADRID 2018. ME EQUIVOQUÉ...
Me equivoqué en Challenge Madrid, me equivoqué, cometí muchos errores, la cagué y lo pagué. No hay excusas porque casi todo lo que me pasó tenía solución o no me tenía que haber pasado.

El pasado 23 de septiembre se celebró Challenge Madrid, una prueba sobre distancia Ironman que además era Campeonato de Europa ETU y a la que tuve la preciosa oportunidad de acudir formando parte de la selección nacional absoluta. Había preparado esta prueba con mucho mimo, haciendo todo lo mejor que ha estado en mi mano para llegar en la mejor forma posible a pesar del trabajo y las obligaciones familiares que, obviamente, son ineludibles y de hecho creo que llegaba muy bien.

Mi semana de aproximación a la prueba no fue buena, quería una semana de calma, de relax no solo físico sino también mental y no la tuve. El lunes trabajo por la mañana y reunión de club por la tarde, el martes preparar una reunión importante para el miércoles y luego tenía una cena programada que aunque no se alargó, me sacó de mi rutina, el miércoles fue un día larguísimo de trabajo empezando a las 7 de la mañana y acabando más tarde de las 21h. El jueves más trabajo y desgraciadamente tuve que asistir a un tanatorio por la noche por el fallecimiento de un conocido. Solo el viernes fue un día relativamente tranquilo aunque con un montón de llamadas telefónicas y el sábado ya se sabe, con el briefing, el llevar todo a las transiciones y demás es un día de no parar.

“No pasa nada”, pensaba yo para dentro, el trabajo está hecho, hay que dormir y comer bien y seguro que sale una buena carrera, pero la realidad es que más que el cansancio físico la semana previa lo que me ha afectado es en que no visualicé la carrera, no la analicé bien, no tuve tiempo para ello, cosa que siempre hago hasta en un pollo de pueblo… 


El día de la prueba empezó cruzado, nada más llegar allí, aún de noche a las 6:45h veo que mi lenticular, en la que había montado un piñón grande de 30 dientes para tener desarrollo de sobra ya que llevo un plato pequeño de 42 dientes estaba pinchada. Afortunadamente había sido previsor y en el coche tenía una rueda de 60mm así que mandé a mi padre a por ella, la cambié y así salí. “No pasa nada”, seguía pensando, aunque me jodía no ir con lenticular y no tener el desarrollo que quería… 

Más tarde cuando iba a calentar en el agua una señora que amablemente se ofreció a cerrarme el neopreno lió la cuerda con la cremallera y ahí estuvimos casi 10 minutos sin poder cerrarlo hasta que menos mal que apareció mi amigo Fernando Cuenllas y lo solucionó, pero de ahí a la cámara de llamadas directo. Estaba muy nervioso en ese momento, cosa que jamás me pasa, me abracé a Javi García, a Ramón Ejeda y a Alejandro Santamaría, necesitaba un mimo, una palabra de ánimo, de pronto “me había agobiado”.

Comienza la natación, lo único bueno que hice en esta carrera. Salimos los “PRO ETU” (es decir los que vamos como selecciones nacionales) y 1´ después el resto de los “PRO”. (Lo de PRO lo pongo entre comillas porque es una palabra que no me convence para definir nuestra categoría porque de los que en ella competimos la mayoría no somos profesionales del triatlón ni mucho menos sino que compatibilizamos el deporte con uno o incluso, como en mi caso, dos trabajos).


Yo no quiero entrar en guerras y menos con el precarrera que había vivido así que hasta la primera boya trato de relajarme, de empezar a pensar en positivo y nado yo solo a ritmo cómodo. En esa primera boya cojo a Javi García que inicialmente se pone a pies pero creo que luego le pierdo… hago solo prácticamente 3kms hasta que me coge el segundo grupo de la segunda manga en el que venía Cuenllas, Gonzalo Fuentes, Javi García y alguno más. Me sorprendo cuando veo en la carpa en la que nos cambiamos a gente como Alejandro Santamaría, miro el reloj y veo que hemos estado menos de una hora en el agua. Guau!! He bajado en 8´ mi tiempo de la natación del año pasado!!. Se ve que el haber duplicado en estos meses los metros que suelo entrenar de natación que suelen ser pocos, al menos ha dado sus frutos.



Tras una buena transición cojo la bici y comienzo un poco rápido para coger a Alex, que iba unos 20´´ delante de mí y es una referencia muy buena. Quizá salir del agua tan adelante me jugó una mala pasada. Yo estoy acostumbrado a salir del agua más solo que la una, a tomar por saco de los favoritos y a hacer mi carrera, sin pensar en nadie más y confiar en mí y en las “petadas” que pueda haber por parte de los demás. En cambio el domingo de pronto me vi en un grupo con Santamaría, Fuentes, Aznar, Javi García y estaba un poco descolocado. En los triatlones nunca hago la bici tan delante.

En el segmento de ciclismo cometí muchos errores, el primero fue que en el km 15 se me cayó el bidón que llevaba con geles y no paré a por él. Me daba miedo perder la referencia de ese grupo tan bueno y pensé, “bueno, tengo 3 geles más de reserva en el bolsillo, un par de barritas, en los avituallamientos habrá comida… no pasa nada”. Pero la realidad es que el popurrí de barritas y geles de “su padre y de su madre” no era lo que yo llevaba todo el verano entrenando para mi estómago.

En cuanto a cómo discurrió el segmento de bici, en Canencia Javi García se fue para adelante y yo me quedé encabezando un grupo con Santamaría y Aznar, así seguimos también en Morcuera y en la bajada de este puerto les perdí. Subí Cotos relativamente tranquilo pero no venían así que seguí hacia delante mirando por el rabillo del ojo, aunque en el llano entre Cotos y Navacerrada me cebé con Martínez, al que había cogido subiendo pero que iba mucho más fuerte que yo en el llano y eso también fue un error.

Ya en Villalba, casi 50kms después de donde les había dejado me cogieron Carlos y Alex. Primero fue Aznar quien marcó el ritmo y luego Santamaría y la verdad es que me llevaban un poco forzado, tanto que en Majadahonda (km160), decidí dejarme ir un poco y no tratar de seguir su ritmo.


(Cabe decir que cuando hablo de “grupo” o de “tirar” hablo de ir juntos pero respetando la distancia establecida por el reglamento para el no drafting de 12m)


Durante el segmento de ciclismo eché de menos mi piñón grande de 30 dientes en Morcuera y también eché de menos mi lenticular en la segunda parte del recorrido. Aparte, el sentir que estaba en puestos delanteros me hizo cometer otro gravísimo e imperdonable error, en los avituallamientos como pasábamos rápido en lugar de coger dos o tres bidones de lo que fuera solo cogía uno. Pasé muchísima sed y llegué a la Casa de Campo a la T2 con una brutal deshidratación.


Realmente la mayoría de mis errores fueron en la bici, no por ir demasiado deprisa, que no lo fui, sino por ponerme nervioso cuando se me cayó el bidón y en los avituallamientos. Tendría que haber parado a por él y también tendría que haber frenado en los avituallamientos y haber cogido todo lo que me hubiera cabido en bici y bolsillos teniendo en cuenta que estábamos a más de 30º y no un solo bidón que prácticamente me bebía de un sorbo y no me quitaba ni la sed. Si hubiera hecho la bici 10´ más lenta y mucho más relajado de cabeza estoy seguro de que habría corrido mejor, pero como digo, ya no hay ni excusa ni disculpa.



Antes de empezar a correr yo ya sentía que estaba KO, se ve que el cúmulo de "no pasa nada" había derivado en un "si pasa, pasa mucho".

Pero había que intentarlo, el primer error que cometí a pie fue salir fuerte, más fuerte de lo que tenía establecido y mucho más fuerte aún de lo que debía sabiendo que en realidad estaba muy jodido y deshidratado ya. Si a eso le juntas el que había que tratar de resucitar y que en cada avituallamiento de carrera a pie bebía mucho; Powerade, Coca Cola, agua... pues mi estómago no pudo con ello. Aguanté un ritmo decentillo hasta el Km12 pero poco a poco fui bajándolo. 

En el Km17 paré en un avituallamiento, bebí y según bebí vomité. “Venga Jose, hay que seguir, ya has vomitado, ya estás limpio, ahora te empezarás a encontrar mejor” pensaba, pero no, no me encontraba mejor, mis piernas no tenían fuerza, sentía incluso como estaba mareado y comencé a alternar andar con correr… En el Km22 paré en otro avituallamiento y no era capaz de tragar, me daban arcadas y solo podía mojarme la cabeza en una mezcla de sentir escalofríos por mal cuerpo y a la vez un sol abrasador. Pasé por segunda vez por el Templo de Debod donde estaba mi familia y les dije, “estoy jodidísimo, pero lo voy a intentar”. Un kilómetro después, de pronto me tuve que parar en seco a vomitar de nuevo y según me incorporé unos espectadores me dijeron “necesitas algo” y yo les respondí: “sí, necesito que me sentéis en esa sombra porque no puedo tenerme en pie”. Y ahí, en ese preciso instante, sobre el km24 de la Maratón acabó para mí el Challenge Madrid. 


Después de aquello estuve unos 15´ más ahí sentado sin poder ni levantar la cabeza porque notaba como me desvanecía y con temblores en las manos hasta que llegó mi familia y entre todos me llevaron a un parque donde me tiré en la hierba durante más de una hora sin poder moverme y prácticamente sin poder hablar hasta que poco a poco, a base de beber traguitos pequeños de aquarius y coca cola conseguí reponerme un poco, pero ya me había salido del circuito, llevaba más de 1h30´ parado y ya le había dicho a un juez que no podía continuar.

Ahora, a posteriori, se ven las cosas de otra forma y me digo a mí mismo que soy imbécil, que con mi experiencia cómo pude cometer tantísimos errores, pero la realidad es que los cometí, que como he dicho no tengo excusas, que lo único que puedo hacer es al menos tener claro todas las cagadas que hice e intentar que nunca más vuelvan a pasarme.


Lo que sí tengo claro como moraleja de las 12 o 13 veces que he participado en distancias IM es que cuando salgo a disputar, siempre palmo y en cambio cuando salgo con la mentalidad de “pasar el día haciendo deporte” me suelen salir buenas carreras. Así que quiero quedarme con esto y grabármelo bien en la cabeza por si en el futuro hago otro.



Quiero terminar como siempre con algunas palabras dedicadas a otros:

- En primer lugar quiero dar gracias a la Federación Española de Triatlón, a Iñaki Arenal y a su cuerpo técnico por haber confiado en mí para representar a la selección, el resultado no fue el deseado pero os aseguro que mi empeño y dedicación han sido exhaustivas.

- También a Challenge Madrid por su increíble trato y por sacar adelante una prueba tan complicada.

- Gracias a mi pareja, Luz, por su cariño, por venir a verme, pero sobre todo por su comprensión y su apoyo en todo el camino previo hasta aquí.

- Gracias a mi familia, a mis padres, hermanos, cuñada, etc. que han estado ahí, antes, durante y también después.

- Gracias a mi grupeta de ciclismo; Gonzalo, Alberto, Quique, Antonio, Álvaro, Rafa, Fausto… que me habéis acompañado en muchos entrenamientos y que el día de la carrera estabais ahí dando ánimos.

- Gracias a mi gran amigo y compañero de entrenamiento de carrera Manu Hernández que “siempre está”.

- Gracias al público de Madrid por volcarse con nosotros el domingo, en especial quiero dar las gracias a Manu Regidor, Diego Mancera y Antonio Alix que estuvieron muy muy pendientes de mí.

- Gracias también al resto de triatletas que me animasteis durante la carrera cuando me visteis mal, a mis compañeros de selección por relajarme cuando estaba nervioso, a Alejandro Santamaría por el consejo que me diste antes de Canencia y también a Carlos Aznar ;). También quiero felicitar a todos los que consiguieron sacar una buena carrera el domingo en un día increíblemente complicado.

- Y gracias a todas esas personas que de una u otra forma también me habéis animado y apoyado estos meses.


A todos vosotros también os pido una sincera disculpa porque me habría encantado haber podido cruzar esa meta y que me hubierais visto hacerlo. Lo siento.


Me llamo Jose Almagro, vivo en Las Rozas, nací en Madrid en 1980 y desde los 7 años empecé a competir en bicicleta, primero en BMX, más tarde en BTT y desde los 18 años en carretera, donde llegué a ser profesional en las temporadas 2005 y 2006 con el Equipo Relax Fuenlabrada...

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